Slow Living Journey — La vida no es lineal and that’s okay | At The Slow Tablet

Slow Living Journey, yes…it sounds hard to accomplish. Desde chiquitita siempre me ha gustado ser de las que terminan primero y lo tienen todo resuelto al primer intento. Aplica para todo — los estudios, las actividades, las tareas del hogar, la vida en general. Lograr lo que sea que me proponga, rápido y al primer intento, me da una sensación de accomplishment difícil de replicar con otras cosas. Pero hoy entiendo que ese fue el inicio de mi slow living journey, un camino que elegí por gusto pero al que llegué por necesidad.

Puede llamarse Síndrome de la hija mayor, del hijo arcoíris, el intento incansable de ser la hija perfecta — o la etiqueta que queramos ponerle, porque probablemente tiene un poco de todo. Gracias a este rasgo de mi personalidad, crecí creyéndome “torpe” y “clumsy”, acostumbrada a ir por la vida cumpliendo con todo pero sin estar realmente presente en nada, siempre pensando en el próximo paso without actually living the moment I was living — porque lo más importante siempre ha sido lograr todo lo que me propongo.

Y creo que todo se me puso en perspectiva alrededor de marzo del 2020 — yes, I know what you’re thinking, and that time probably rings a bell.

En esos momentos donde la vida nos cambiaba a todos — porque así el Covid-19 no te tocara tan de cerca, siento que a todos nos tocó algo por dentro. El slow down obligado, el enorme sentimiento de incertidumbre, el ver tan de cerca lo temporales que somos en este mundo… tuvo efectos en todos los habitantes de nuestro planetita. Y si no lo has notado todavía, siéntate un ratito aquí en la mesa conmigo — vamos a desmenuzarlo juntos.

Para mí fue el momento en que me sentí total y completamente sola. Encerrada en un apartamento con una muy querida roommate, sin trabajo y a 4.501 kilómetros de distancia de mis seres queridos. At that time, my only option was to surrender and trust que alguna puerta se abriría — que sin importar qué tan rápida o eficiente fuera, todos estábamos atravesando la misma situación desde distintas ópticas. Porque aunque aislada, no estaba sola.

Y así empecé mi slow living journey, durante ese tiempo tuve la oportunidad, por primera vez en mi vida adulta, de practicar yoga. De sentarme a comer mi arepita con aguacate y huevos revueltos junto con mi café con leche para desayunar en completo silencio. Y aunque es un poco penoso pensar que la única oportunidad que me había dado de detenerme y disfrutar lo mínimo fuese obligada por una pandemia — le agradezco tanto a esos pequeños momentos. Porque de otra manera, sé que ahí seguiría yo, como un ratoncito en la rueda.

Descubrí el minimalismo real — ese que puedes practicar donde vivas, en la ciudad o en el campo. No el de las paredes blancas, sino el de quitar lo que estorba para poder ver lo que importa. Y descubrí el mindfulness para principiantes, algo tan sencillo como tomar mi té o café en silencio, sin distracciones, solo estando presente. Ya sé que probablemente this is going to sound super romantic and cliché, pero desde ese momento mi vida empezó a hacer click. Mi intención no es venir a decirte que me convertí en un ser elevado con todo resuelto, que no se estresa ni se acelera. Nada más alejado de la realidad. Pero como me dijo una querida terapeuta una vez: “Angélica, la vida no es lineal — y eso está bien.” Como todo esto es una chamba constante, hay momentos donde la vida misma me aleja de practicar todo lo que quisiera. Pero poco a poco es más fácil regresar al slow living journey mode.

Aunque no tengo del todo claro cuál es mi intención total con este espacio, AtTheSlowTable, de lo que sí estoy segura es que me encantaría que fuese un lugar donde tú y yo podamos volver cuando nos sintamos desbordados. When you get that feeling of being all over the place and not knowing where to start, or how to pick up the little or big pieces of yourself. Una zona segura donde pueda compartirte las humildes pero efectivas estrategias que a mí me sirven para regresar a mí misma, para regresar a casa. Y si quieres compartir las tuyas conmigo — sería un total y completo honor conectar.

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